sábado, 1 de mayo de 2010

ESTATUTOS Y DISCORDIA

ESTATUTOS Y DISCORDIA

Los sufridos españoles, tanto los que estamos en una parte, como en la otra, de la España rota, o bien nos sentimos sorprendidos y apesadumbrados con la gresca política a que estamos asistiendo, o estamos irritados y malhumorados porque no cuajan ni se llevan a cabo las pretensiones, supuestamente justas, pero intrínsecamente equivocadas, que deseamos que se nos concedan.

Durante estos últimos días el estatuto de Cataluña está exasperando a los nacionalistas que desean que el Tribunal Constitucional les dé la razón, que el documento salga adelante sin que se toque ni un punto ni una coma del texto que prepararon los catalanistas y, por supuesto, que se admita que Cataluña es una nación, lo que, en principio, y para cualquier persona que no tenga la habilidad mental necesaria para retorcer, interpretar o amañar las leyes y disposiciones según su capricho y conveniencia, la palabra nación, o el concepto de nación, sólo es aplicable a España, “patria común e indivisible de todos los españoles”, como se dice en el Artículo 2º, del Título Preliminar, de la Constitución.

Es cierto que el Tribunal Constitucional está tardando demasiado tiempo en emitir su veredicto, sentencia, decisión, fallo, laudo o como deba llamarse, y esta tardanza no es buena para los catalanes ni para el resto de los españoles, pues ha dado lugar a que el nerviosismo de algunos políticos autonómicos haya llegado al disparate de lograr que el Parlamento de Cataluña pida al Tribunal Constitucional que se declare incompetente para dictaminar sobre el Estatuto catalán. ¿A qué extremo de estulticia hemos llegado para que algunos se atrevan a negar la competencia del más alto tribunal simplemente porque temen que su dictamen no les sea totalmente favorable? Hay que tener prudencia, paciencia y calma, y cuando se sepa el resultado ya tendremos tiempo todos para expresar nuestra opinión, unos para quejarnos o lamentarnos, otros para alegrarnos o regocijarnos. Y quizá habrá quien diga, remedando a algunos políticos: Acato la sentencia pero no la comparto.

Por otro lado, también estamos sufriendo los avatares del Estatuto de Castilla-La Mancha, en el cual se introduce una norma, artículo o condición que genera una seria e importante discrepancia entre comunidades: Tener competencias exclusivas sobre el trasvase Tajo-Segura y fijar una reserva de agua para Castilla-La Mancha. Esto dejaría prácticamente inservible el mencionado acueducto y a estas pretensiones se oponen las comunidades receptoras del agua trasvasada, que desde siempre, y aceptando la ley, están pagando el agua; es decir, que no la reciben gratis como cuando cae del cielo, sino que la están comprando a un buen precio y el dinero lo recibe Castilla-La Mancha. Pero en todo este asunto subyace algo que está más allá de la cesión o venta del agua, pues lo inaudito e inexplicable es que las aguas, sean éstas de superficie, subterráneas o de otro tipo, siempre se ha sabido, creído y comentado que son propiedad del Estado español, que es tanto como decir que las aguas son de todos los españoles. ¿O es que ahora, con la España fraccionada, cualquier comunidad puede arrogarse el derecho de propiedad, almacenamiento, distribución y uso del agua y obligar al Estado a reconocer tal derecho? Siempre había sabido que las leyes estaban para ser cumplidas, pero quizá esté equivocado, porque la democracia, tan deseada cuando no la teníamos, y tan reiteradamente invocada y alabada, ahora que la tenemos, nos está sorprendiendo con leyes, e interpretación y ejecución de algunas leyes, que los españoles comunes, esos que no tenemos mentalidad jurídica pero sí una idea simple, lógica y justa de los derechos y obligaciones que tenemos, no llegamos a comprender y nos hace dudar de las supuestas bondades de la democracia.

España se rompe y descompone, la argamasa que la tenía unida se está fragmentando y pierde ligazón, la insolidaridad aparece por doquier y algunas regiones quieren obtener ventajas, privilegios o derechos superiores a los que tienen las demás. Si en el artículo 14 de la Constitución Española se dice que “Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna…” parece más que lógico pensar que los estatutos que regulan la convivencia de los españoles no pueden ni deben hacer discriminaciones por razón de la zona o región en que habitan algunos de nuestros compatriotas y, por tanto, no debería autorizarse ningún estatuto particular sino que todas las autonomías tendrían que regirse por un estatuto único y general, para que todos los españoles fuéramos realmente iguales ante la ley.

La diversidad de estatutos sólo genera discordia y malestar. Sin embargo, el trabajo tenaz, honrado y bien hecho siempre aporta alegría, satisfacción y riqueza. El trabajo es lo importante, los estatutos no. Dejemos a estos últimos en la trastienda.

1 de mayo de 2010

Luis de Torres






jueves, 15 de abril de 2010

BANDO DE LA HUERTA

BANDO DE LA HUERTA

Quizá sea esta fiesta la más arraigada en el valle donde está enclavada la ciudad de Murcia, ya que recoge todo el acervo de tradiciones, costumbres, labores, herramientas y trajes de los habitantes de la huerta, así como la peculiar forma de hablar de ese derivado del latín, que llamamos panocho, pero que a mí me gusta enaltecer llamándolo lengua romance murciana.

El desfile de ese bando que derrama sobre la ciudad todas las esencias de la huerta inmemorial debe continuar, año tras año, aunque la rica y fértil tierra que fue dejándonos el río Thader durante siglos vaya desapareciendo bajo el cemento y el asfalto, y aunque las acequias se mueran de sed y ya no se oiga el murmullo del agua en sus cauces, y a las moreras, olvidadas y melancólicas, ya no se les recoja el jugoso alimento que los laboriosos gusanos convertían en hilos de seda. El bando debe seguir para recordarnos lo bueno y hermoso que teníamos alrededor de la ciudad, aunque la huerta que representa haya perdido, para nuestra desgracia, parte de su encanto, de su aroma, del duende verde, luminoso y sonoro que la envolvía.

Sin embargo, aunque el Bando de la Huerta merece nuestro cariño y felicitación, no ocurre así con la invasión de Murcia, por parte de miles de pseudo-huertanos que se visten con el traje típico de la huerta, pero que tienen muy poco o nada de huertanos, que se reúnen en jardines y plazas para, supuestamente, disfrutar de la fiesta, pero que sólo se congregan para gritar, vociferar, comer algo, y beber alcohol en exceso disfrazado de refresco, convirtiendo lo que podría ser una alegría sana, exultante y hermosa en un espectáculo desagradable, bochornoso, indigno, incívico, que genera asco y desprecio, y que sólo da mala fama y peor nombre a nuestra ciudad. En ese infausto día sentí pena y repugnancia por todo lo que estaba sucediendo: Me acerqué al jardín de la antigua fábrica de la pólvora y vi jóvenes de ambos sexos con claros signos de embriaguez, caídos en el suelo, orinando en cualquier sitio, defecando dentro de algunos inmuebles, vomitando en el jardín, las calles y los portales, dejando botellas, plásticos, papeles, envases, restos de comida, basura de todo tipo y olores nauseabundos por doquier, hasta que el citado jardín se transformó en un inmenso vertedero, sucio y asqueroso, que parecía ser el foco de peligrosas epidemias.

No quiero pensar que esta juventud sea la que deba sustentar el futuro de España. La falta de valores cívicos y morales se hace evidente. Y si no se sabe o no se puede educar mejor a nuestros jóvenes, más vale que se prohíban estas reuniones festivas, que nada tienen de culturales y sí mucho de mala educación y vandalismo.

14 de abril de 2010

Luis de Torres


viernes, 12 de marzo de 2010

ESPAÑA SE VISTE DE LUTO

ESPAÑA SE VISTE DE LUTO

A principios de este mes de marzo muchos españoles nos quedamos estupefactos e irritados, a la par que apenados, al contemplar en la televisión cómo algunos políticos felicitaban a la ministra Bibiana Aído, y, asimismo, se felicitaban entre ellos, con evidentes signos de alegría y satisfacción, porque en el Senado se había votado a favor de la llamada Ley Orgánica de salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo 2/2010 de 3 de marzo, que es tanto como decir que ya se había implantado en España el aborto libre, que es lo que perseguían los políticos progresistas y algunas personas que, sin estar en la política, tienen o pueden tener intereses económicos en la destrucción de la vida.

El gobierno socialista, en contra del clamor del pueblo soberano, que ya ha salido más de una vez a la calle para proclamar que está en contra del aborto, y sí a favor de la vida de la persona no nacida, que desde el mismo momento de la fecundación ya es un ser humano, aunque haya quien lo niegue de forma aberrante, no hace caso de los ciudadanos honrados, honestos y justos que, lejos de defender ideas políticas o religiosas, están simplemente en contra del supuesto derecho a terminar con la vida de los inocentes, porque la fecundación, la gestación y el nacimiento pertenecen a la ley natural de la reproducción de las especies. Los que defendemos esta ley natural no somos unos atrasados mentales, ni unos timoratos que estamos en contra del avance de la civilización, ni defendemos ninguna religión (aunque tengamos derecho a profesar alguna), ni somos de izquierdas, de derechas o de centro (aunque también podemos tener nuestras ideas políticas), si no que, por encima de cualquier otra cuestión sobre las relaciones humanas, defendemos la maravilla natural que es la vida, ésa que ya disfrutamos los que recibimos la luz del sol y también la de aquellos seres que están todavía en el vientre de su madre, para que un día feliz puedan ver esa luz del sol, que no en vano al hecho de nacer se le llama “dar a luz”. Comenzar el ciclo de la reproducción para después, caprichosamente, destruirlo es un atentado contra las leyes inmutables de la naturaleza, y para las leyes humanas, derivadas del derecho natural, es un crimen.

En la Ley Orgánica 2/2010 de 3 de marzo abundan las justificaciones para que se pueda proceder a la interrupción voluntaria del embarazo, pero, por mucho que se quiera, no se puede justificar lo injustificable, ni convertir en un derecho lo que es un acto criminal. ¿Se ha pensado en el trauma moral que tiene que llevar en su corazón una madre que haya abortado voluntariamente? ¿Y, por otro lado, ¿se tiene en consideración la forma de pensar o de sentir del padre que sabe que su hijo ha sido asesinado?
España, o buena parte de España, está de luto. La mencionada ley es una desgracia que nos ha traído el progresismo, y si algún día tenemos un gobierno que respete la vida tendrá que derogar la ley 2/2010 de 3 de marzo, y, posiblemente, también se verá obligado a pedir responsabilidades a los que, de forma imprudente, y olvidándose de la ley natural, nos han traído el dolor y la miseria moral de la citada ley.

12 de marzo de 2010

Luis de Torres


viernes, 5 de marzo de 2010

LIMPIA, FIJA Y DA ESPLENDOR

LIMPIA, FIJA Y DA ESPLENDOR

Cuando leo o escucho alguna frase que, según mis conocimientos y criterio, me parece que contiene algún error lingüístico, me acuerdo del lema o divisa de la Real Academia Española y pienso que todavía queda mucho por hacer en lo relativo a la limpieza del español, esa herramienta de singular belleza, sonoridad y construcción que utilizamos millones de personas para entendernos a la perfección en todos los órdenes de la vida, sean éstos comerciales, jurídicos, educativos, religiosos, festivos, amatorios, o de cualquier otra clase.

Sin embargo, la llegada de la democracia, especialmente la democracia a la española, que dista mucho de las democracias anglosajonas y de otras cercanas a nosotros, ha introducido en nuestra lengua, a través de esa fractura de la patria hispana, que conocemos ahora como las comunidades autónomas, una indeseable contaminación que resta ese esplendor que persigue la Real Academia Española. Me refiero al uso en la lengua española de topónimos que corresponden a otras lenguas, que lejos de enriquecer el idioma español lo empobrecen y menoscaban, y lo peor de todo ello es comprobar que este alejamiento del purismo lingüístico lo practican preferentemente algunos periodistas, locutores de radio, presentadores de televisión, personas que adquieren cierta fama y relieve, y determinadas empresas que desarrollan su labor en los medios de comunicación, aunque, afortunadamente, en algunos casos de las citadas profesiones y actividades se observa un cuidado exquisito en mantener la pureza de la lengua, que es de agradecer y de loar.

Ahora nos encontramos en la lengua española, y sólo citando unos cuantos casos, que Alicante es “Alacant”, las Islas Baleares son “Illes Balears”, La Coruña es “A Coruña”, El Grove es “O Grove”, San Sebastián es “Donostia”, Fuenterrabía es “Hondarribia”, Orense es “Ourense”, Lérida es “Lleida”, Tarrasa es ”Terrassa”, San Baudilio de Llobregat es “Sant Boi de Llobregat” y Villajoyosa es “La Vila Joiosa”, y otros muchos cambios que no es cuestión de mencionar aquí. Sin embargo, lo que más llama la atención es que, además de los topónimos, también se han introducido cambios en los artículos, y así nos encontramos con que el artículo determinado masculino singular “el” se ha convertido en “O”, como en “O Grove”, y el artículo determinado femenino singular “la” ha pasado a ser ”A”, como en “A Coruña”.

Yo no tengo nada que objetar si en lenguas como el vascuence, el catalán, el valenciano o el gallego se desestiman los topónimos españoles y se utilizan los correspondientes a su propia lengua, pero lo que no me parece correcto ni aceptable es que la lengua española se vea modificada y alterada con nombres que no le son propios. Si se habla o escribe en español hay que utilizar los nombres en español y la gramática y ortografía españolas, porque si seguimos por el camino que ha trazado la democracia actual, de mezcolanza de lenguas, un día nos encontraremos con que Londres es “London”, Ginebra es “Genève” o La Haya es “Den Haag”.

5 de marzo de 2010

Luis de Torres

sábado, 13 de febrero de 2010

LA LÍNEA QUEBRADA DEL SOCIALISMO

LA LÍNEA QUEBRADA DEL SOCIALISMO

Hace ya muchos años, cuando yo aún creía en la rectitud y firmeza de criterio de los políticos, tenía el convencimiento de que el socialismo había nacido con la idea profunda y noble de defender al obrero, al campesino, al proletario y a todos aquellos que no tenían más patrimonio que sus manos y su físico, y que esa idea era una línea recta, continua, inmutable e inmarcesible.

Pasaron los años y el paisaje que íbamos contemplando los españoles empezaba a tener otros colores, que no eran tan luminosos ni tan cálidos como cuando las políticas idealistas se pregonaban y pronto anidaban en el corazón de los humildes y desheredados, sino que, incomprensiblemente, tenían tintes grises, oscuros, desvaídos y borrascosos. Muchos empezamos a pensar que la geometría de izquierdas estaba cambiando, que aquella línea recta, la que nos presentaba el socialismo entre rosas rojas y puños en alto, se estaba torciendo, tomaba otros derroteros, cambiaba de rumbo, y se convertía, poco a poco, en una línea quebrada y errática, que, además de no dirigirse hacia una meta definida, se iba alejando de los postulados primitivos de ayuda y amparo para la clase trabajadora.

Me vienen a la memoria estas reflexiones porque este nuevo año estamos sufriendo los trabajadores y los jubilados y pensionistas otra oleada de dislates del partido en el gobierno, que cada vez se aleja más de su supuesta línea programática. Ahora, nos encontramos con los siguientes problemas:

-Que la subida de las pensiones, que anunciaron que era de un escuálido uno por ciento, se ha convertido por un malabarismo político-económico-financiero en una bajada real de tales pensiones, ya que la retención del IRPF se ha elevado considerablemente, y el resultado final es una minoración del importe que recibe el jubilado o pensionista, a pesar de lo cual el Sr. Ministro de Trabajo informa a los receptores de pensiones, mediante carta de enero de 2010, que “el poder adquisitivo queda plenamente garantizado y mejorado.” Me quedé perplejo. ¡Los pensionistas íbamos a cobrar menos, pero el poder adquisitivo iba a mejorar! ¿En qué Facultad de Ciencias Económicas se estudia esta singularidad?

-Que, al mismo tiempo, comenzaron a llegarnos noticias sobre la posibilidad de que la edad de jubilación se extendiera más allá de los 65 años, quizá hasta 70, o en el término medio de los 67, diciéndonos que este cambio en la edad de jubilación era necesario para que se generaran suficientes fondos en la caja de la Seguridad Social para poder pagar una pensión a los trabajadores que actualmente están en activo. Esta nueva forma de pensar del gobierno socialista ha encontrado una fuerte oposición entre trabajadores y sindicatos, y también en algunos partidos políticos, pues lo más conveniente, en vez de alargar la edad de jubilación, sería crear puestos de trabajo, para que tengamos más cotizantes y aumenten los ingresos en la Seguridad Social, y después, si alguien quiere seguir trabajando hasta los 67 años, pues que se le permita hacerlo, otorgándole algún incentivo fiscal o de otro tipo.

-Que, contrariamente a lo que se pueda pensar, la línea quebrada del socialismo en lo referente a ayuda a trabajadores y jubilados y protección de la jubilación, comenzó hace ya varios años, pues no se puede olvidar que en el año 1994, durante el mandato de Felipe González, se publicó el Real Decreto Legislativo 1/1994, de 20 de junio, por el que se aprobaba el Texto Refundido de la Ley General de la Seguridad Social, en cuya disposición transitoria tercera, en su norma 2, del apartado 1, se confirmaba la reducción de la pensión en un 8% por cada año o fracción de año que le faltara al trabajador para cumplir los sesenta y cinco años de edad, sin tener en cuenta cuántos años había cotizado. Con la citada disposición, que tenía el beneplácito del gobierno socialista y la satisfacción de las grandes empresas, se cometió un infame y perverso atropello a los trabajadores, pues se daba la paradoja, a la par que un tremendo agravio comparativo, de que una persona que hubiera cotizado 40 o más años, a la que hubieran obligado a jubilarse a los 60 años, perdía un 40% de su pensión durante el resto de su vida, mientras que otra persona que sólo hubiese cotizado 15 años, pero que se jubilara a los 65 años, recibía el 100% de la pensión que le correspondiera. Y para colmo de tanta injusticia parecía haber una connivencia entre gobierno y empresas para que éstas justificaran la extinción del contrato de trabajo como una decisión libre y voluntaria del trabajador, cuando en la inmensa mayoría de los casos la prejubilación, quizá por encima del 90%, se llevaba a cabo mediante acciones coercitivas e impositivas, tendentes a anular la libre voluntad del trabajador cuando éste prefería seguir en su puesto de trabajo.

-Que, a este respecto, hay que mencionar el documento que figura en el diario del Congreso de los Diputados, de fecha 21 de febrero de 2006, con número de expediente 162/000250, que contiene una Proposición no de ley sobre la actualización de la cuantía de las jubilaciones anticipadas al cumplir los 65 años, que fue aprobada por unanimidad, ya que se emitieron 310 votos y todos ellos fueron a favor de la citada proposición, la cual la defendieron varios parlamentarios con vigor y claridad por considerar los coeficientes reductores injustos, discriminatorios y causantes de una penalización que recaía sobre miles de trabajadores que no habían hecho nada para merecer semejante castigo y semejante quebranto. Y en la citada Proposición no de ley se puede seguir leyendo lo siguiente: Sobre esto saben mucho los prejubilados de algunas empresas, sobre todo de algunas importantes…que fueron conminados de alguna manera a prejubilarse de múltiples formas, como, por ejemplo, una degradación del puesto de trabajo u otras cosas similares.

-Que la citada Proposición no de ley ya lleva casi cuatro años en el baúl de los recuerdos, que la votaron a favor todos los representantes de los grupos políticos, incluidos los socialistas, pero que éstos, olvidándose una vez más de la protección al trabajador y siguiendo la zigzagueante línea quebrada que han adoptado, no han hecho nada todavía para resolver el problema, pensando que quizá la mejor solución esté en dejar que pase el tiempo y que Átropo, la parca, corte el hilo de la vida de las víctimas inocentes de aquel castigo que supuso la introducción de los coeficientes reductores.

Y ahora, para colmo de desdichas y de males, la equivocada gestión socialista, que no supo o no quiso poner orden en la frenética locura del crecimiento urbanístico, ni en la desmesura financiera en el mismo sector, más algunos problemas que nos llegaron del exterior, ha dado como penoso resultado la estremecedora cifra de más de cuatro millones de parados, una economía estancada y una muy lejana posibilidad de alcanzar la recuperación y la estabilidad de España.

13 de febrero de 2010

Luis de Torres

lunes, 18 de enero de 2010

POLÍTICAMENTE CORRECTO

POLÍTICAMENTE CORRECTO

Tengo la sospecha de que la persona que comenzó a utilizar estas dos palabras en el orden que están colocadas estaba intentando dar visos de verosimilitud a una patraña, falacia, mentira, falsedad o superchería, y también sospecho que esa persona era un político o un defensor de alguna idea política.

No sé por qué el adjetivo “correcto” se tuvo que adornar con el adverbio de modo “políticamente” porque si algo es correcto lo es intrínsecamente y no hay que añadir de qué modo es correcto. Si un hombre es correcto hemos de pensar que sus decisiones, acciones, pensamientos o hechos son buenos, y esto también es aplicable a las mujeres, y esa corrección en la forma no necesita de ningún aditamento adverbial. Es correcto y basta.

Por eso, me resulta desagradable leer, u oír, que algo es políticamente correcto, porque enseguida me asalta la sensación de que la persona que está utilizando esta forma de escribir o hablar carece de la suficiente seriedad como para que la exposición que está haciendo de alguna materia pueda ser creída en su totalidad, sin que quede ninguna sombra de duda.

He observado que algunas personas, generalmente periodistas o políticos, hacen referencia en ocasiones, y con cierta sorna, a la utilización por otros de las dos citadas palabras, como queriendo dar a entender que existe un trasfondo de inexactitud y engaño y que debemos ser cautos con el mensaje que se transmite con el mencionado adverbio de modo.

Esperemos que no se difunda el uso de otros adverbios de modo para catalogar la palabra correcto, pues nos podríamos encontrar con creaciones absurdas, que, por su absurdidad, serían adoptadas sin sonrojo por muchos pseudo-cultos. Se me ocurren algunas barbaridades adverbiales en relación con la palabra “correcto”, pero, como estoy en contra de ellas, las dejo caer en el olvido, no vaya a ser que alguien se apodere de alguna y la ponga en circulación, como ocurrió desgraciadamente con el conocido latiguillo de “políticamente correcto”.

Luis de Torres

18 de enero de 2010

lunes, 28 de diciembre de 2009

NAVIDAD

NAVIDAD

Al pasar la hoja del 24 al 25 de diciembre del almanaque de bloque que tengo en mi mesa de trabajo, observé que el número 25 estaba impreso en rojo, y, además, debajo del citado número se había incluido la siguiente anotación: Navidad. Fiesta en los 27 países de la Unión Europea y en Estados Unidos. Me alegré que en los dos grandes núcleos de la cultura occidental se celebrara el nacimiento o Natividad de Jesucristo, que es lo que significa Navidad, pero, al mismo tiempo, me quedé reflexionando a causa de las incongruencias de los políticos, especialmente de los europeos, que cuando estuvieron discutiendo la forma, el modo y las circunstancias que se debían observar para articular la constitución europea, una parte muy importante de los sesudos parlamentarios rechazó incluir en la futura constitución un preámbulo o introducción donde se declarara que Europa se había configurado y desarrollado, tal como es ahora, debido a sus raíces cristianas; es decir, que el Cristianismo fue la fuerza espiritual y la guía moral y rectora de los hombres que fundaron las naciones de Europa y también de aquellos hombres que emigraron y llevaron las enseñanzas cristianas al otro lado del Atlántico y a casi todo el mundo.

A muchos de los representantes europeos que les tocó redactar la constitución les faltó la objetividad necesaria para darse cuenta de que las raíces cristianas estaban compuestas de hechos históricos y sociales, que manifestarlas en el preámbulo de la constitución no significaba defender a ningún grupo religioso en particular, pues sobre el ancho territorio europeo seguían viviendo, luchando, soñando, y también sufriendo, millones de personas, cada una con su propia inclinación política que podía exponer libremente, y que muchos europeos, quizá hasta el 90 por ciento, se sentían católicos, protestantes, u ortodoxos, y que todos, asimismo, se sabían cristianos.

Ahora, sin embargo, algunos políticos temen molestar a personas de otras confesiones religiosas si se hace mención, mediante la palabra, las manifestaciones o los símbolos, de nuestras raíces cristianas, pero no tienen inconveniente en admitir que se asienten en España otras personas con otras religiones, que levanten templos y que hagan proselitismo; todo eso que a los europeos no nos permiten hacer en sus países de origen.

Afortunadamente, y aunque les pese a los políticos progresistas y a esos que buscan la destrucción del Cristianismo, la fiesta de la Navidad se sigue celebrando en 27 países de la Unión Europea y en Estados Unidos, y en muchos países más, y esta creencia, tradicional y ensalzada, seguirá adelante a través de los tiempos, mucho más allá de la vida de los políticos que ahora reniegan de sus raíces cristianas.

25 de diciembre de 2009

Luis de Torres